domingo, 25 de marzo de 2012

Ejemplo de Humildad Academica...Dedicado a Carlos Roberto Rubio.-

Articulación teórica de Lic.D.E.S Herberth Oliva.-
Magnanimus, Impoluta, Majestuosa y Excelsa,  es la estructura  axiológica sobre la cual se fundamenta la acción educativa que me conllevo a escribir esta disertación académica. En pasadas fechas un buen amigo culmino su carrera universitaria en el campo de las ciencias jurídicas, y al ver el empeño y dedicación que esta persona puso durante toda esta ardua formación educativa, entendí la relevancia que tiene en el ser humano el componente de la humildad en el contexto de la formación académica.

La humildad como valor es el origen de toda concepción intelectual, puesto que ser humilde implica adoptar una autoestima que nos hace comprender hasta dónde puedo ser capaz de cumplir satisfactoriamente el cumplimiento de los objetivos impuestos. El humilde mira a los demás con un brillo en los ojos y se regocija por su éxito. Es la persona que primero te estrecha la mano para felicitarte por una buena acción o un proyecto productivo.

Estar presente en el acto de graduación de mi gran amigo Carlos Roberto Rubio Calles, me mostro una perspectiva de humildad que armoniza lo positivo y aquello que tiene que sufrir una transformación; en este estado logramos la unidad, que crea el espíritu de paz interior. Ya no vemos aspectos contrapuestos en nuestro ser; son solo aspectos complementarios que se integran en una sinergia, que hace que lo positivo se refuerce y lo negativo se convierte en punto de partida para proponer la superación y el cambio.

Conocer y practicar la humildad después de culminar una carrera universitaria, nos abre a la posibilidad de crecimiento permanente en todo; pues debemos resaltar que nuestros aspectos afectivos y valorativos, deben fortalecer nuestra identidad y con ello afirmar nuestro sentido de pertenencia a una vivencia de compromiso profesional que nos demandara un accionar, responsable y comprometido, de servir útilmente a una sociedad tan necesitada de profesionales con conciencia social.

Sin humildad, puedo pensar que la verdad somos nosotros mismos, que la única estructura de pensamientos válida del pensamiento es la nuestra. Así nos cerraríamos a todo aquello que esté fuera de nuestra capacidad intelectual, por lo que nos limitamos a pensar en el bien colectivo. La humildad nos da la posibilidad de pensar que hay conceptos que no hemos alcanzado y que posiblemente pasen años sin lograrlo; nos abre a la escucha atenta y al encuentro con el otro, nos enseña a confiarnos al maestro, al que está más preparado o tiene una experiencia de vida. La sociedad actual debe impulsar una visión de emprendedores en el cual nuestro equipaje sea el poder descubrir los valores de los hombres que nos rodean, y aprender a alegrarse por el bien objetivo y desear que se potencie.

 La humildad es el antídoto contra la envidia, que nos empequeñece, ante lo cual debemos apreciar a las personas puesto que ello nos dispone trabajar juntos y amarnos los unos a los otros.

La humildad nos lleva a la vivencia de los valores, que en cierto modo nos permite un conocimiento experimental, sin una comprobación científica y tangible, por lo que mediante este camino también podemos llegar a gozar del don de la fe, que nos regala Dios.

Mi querido Carlitos que este éxito profesional que has logrado le sirva a la sociedad académica para rectificar  el erróneo concepto de humildad que se nos ha transferido, pues muchos creen que ser humilde es dejarse pisotear, ser manipulable y en el peor de los casos aguantar la injusticia social y quedarnos callados, ahora y en función de buscar siempre un mejor futuro, le gritamos al mundo que somos personas llenas de virtudes y ricas cualidades humanas que nos dan un potencial transformador en este mundo hambriento de valores morales.-
                                       

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